Alicia

Balthasar Denner: Retrato de una anciana, ca. 1730. Museo Hermitage, San Petersburgo.

Balthasar Denner: Retrato de una anciana, ca. 1730. Museo Hermitage, San Petersburgo.

Fallece Alicia Jurado en Buenos Aires en los comienzos de Mayo rodeada del habitual y profundísimo analfabetismo de la mayoría de sus compatriotas. Los detalles de su vida y de su obra corresponderán, si los hubiere en  un siempre incierto futuro (y ella merece que los haya), a sus biógrafos; a Alicia Jurado cupieron dos enormes y dichosas distinciones: una de ellas fue la colaboración literaria con Borges; la otra, su amistad, que era quizás la cosa más bella que, después de su producción intelectual, podía esperarse de él. Alicia Jurado la cultivó desde el año 1954, cuando empezaba a derrumbarse el primer tramo de la infame eternidad del peronismo. En 1964, consciente de la perennidad de aquel extremo ciego de esa devoción áurea, Alicia Jurado publicó Genio y figura de Jorge Luis Borges, la primera de la biografías de Borges y probablemente la que narra su vida con mayor encanto. Otros estudios se mostraron más hondos y más eruditos; ninguno transformó al volumen de Alicia Jurado en falaz ni en obsoleto y ninguno supo ni sabrá acometer de igual manera la tarea más olvidada por casi todo biógrafo, que es seducir al lector por la interpósita persona del biografiado.

En 1976 asomó en las librerías de Buenos Aires Qué es el budismo, seguramente el mejor logrado intento de convertir a una religión en un hecho literario desde el convencido agnosticismo de sus autores, Borges y Jurado. De esa hábil sociedad Jurado conservó retazos de la casi ilegible letra manuscrita de Borges. En la vejez del escritor, éste regaló a su amiga una expresión que tal vez la haya acompañado en lustros venideros (la anécdota pertenece al libro The Man in the Mirror of the Book, una biografía de Borges de James Woodall): Borges y Alicia Jurado solían almorzar en un hotel situado frente a la casa de éste; en una ocasión, la conversación versó sobre el parecer de Borges acerca de una mujer. Prosigue Alicia Jurado: “Yo le pregunté: “¿Crees que estás enamorado de ella?”. Borges se sonrojó, y rió como un escolar- no lo admitió ni tampoco lo negó. Se sonrojó, y así era él, a los ochenta y tantos…”

Escribir en español, escribir aceptablemente en español, es parafrasear a Borges. De Luis Alfonso, dueño y anfitrión de la librería La Ciudad, en la que Borges dictó muchas de sus obras tardías, el escritor aseveró que todos los lectores de Buenos Aires le debían algo, y acaso mucho. En lo que respecta a Alicia Jurado y a los lectores de Borges, algo afortunada y copiosamente idéntico sucede.

Hadrian Bagration

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3 comentarios en “Alicia

  1. Merecido tributo a la memoria de una escritora excelente que murió en silencio – tal y como vivió – haciéndose acreedora al pronto olvido, condición de los notables que no son mediáticos. Felicito a HADRIAN – como siempre – por la justeza de su análisis.

  2. Lo del analfabetismo de sus compatriotas me parece una pinion fuera de lugar y ni hablar de este otro comentario: el primer tramo de la infame eternidad del peronismo. Con qué autoridad puede opinar esto?

  3. Excelente tu prosa y tus juicios, son una flecha de fuego. Además, según la foto de tu perfil sos hermoso. Continuamos en contacto. Guillermo Gagliardi.

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