La vida y la nada

Sir Joshua Reynolds: Edward Gibbon. Sin datación, s. XVIII. Colección privada.

“Those whom he had dreaded as importunate ministers, he now suspected as secret enemies. The Delators, a race of men discouraged, and almost extinguished, under the former reigns, again became formidable, as soon as they discovered that the emperor was desirous of finding disaffection and treason in the senate. That assembly, whom Marcus had ever considered as the great council of the nation, was composed of the most distinguished of the Romans; and distinction of every kind soon became criminal. The possession of wealth stimulated the diligence of the informers; rigid virtue implied a tacit censure of the irregularity of Commodus; important services implied a dangerous superiority of merit; and the friendship of the father always ensured the aversion f the son. Suspicion was equivalent to proof. Trial to condemnation. The execution of a considerable senator was attended with the death of all who might lament or revenge his fate; and when Commodus had once tasted human blood, he became incapable of pity and remorse.” 

“Todos aquellos ministros a quienes había temido por su obstinación, ahora eran sospechados de ser sus enemigos secretos. Los Delatores, una raza de hombres reprochables, y casi extinguidos bajo los reinados anteriores, se tornaron de nuevo poderosos tan pronto como descubrieron que el emperador deseaba hallar desapego y traición en el senado. Esa asamblea,  a la cual Marco [Aurelio] siempre había considerado como el más grande órgano consultivo del Estado, estaba compuesta por los más distinguidos de entre los romanos; fue la distinción de cualquier índole la que pronto se convirtió en un acto criminal. La posesión de riqueza estimulaba el ahínco de los informantes, la exhibición de virtud implicaba una censura tácita de los vicios de Cómodo, las realizaciones destacadas implicaban una peligrosa preeminencia de mérito, en tanto que haber gozado de la amistad del padre [Marco Aurelio] siempre conllevaba la aversión del hijo [Cómodo]. La sospecha equivalía  a la prueba. El juicio a la condena. La ejecución de un notable senador traía aparejada la muerte de todos los que podían lamentar o vengar su suerte, y cuando Cómodo ya hubo probado el sabor de la sangre humana, se volvió incapaz de piedad y remordimiento.”

Edward Gibbon: The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, Penguin Classics, Clays & St. Ives, London, 1995. Volumen I, p. 112.

iam pridem, ex quo suffragia nulli
 uendimus, effudit curas;
nam qui dabat olim
imperium, fasces, legiones, omnia, nunc se
continet atque duas tantum res anxius optat,
 panem et circenses.”

“Ya desde hace tiempo, después de la época en que nuestro voto no le era vendido a hombre alguno, el Pueblo ha renunciado a sus deberes, ya que el Pueblo que una vez distribuyó mandos militares, altas funciones civiles, legiones, todo, ahora se contiene y ansiosamente espera sólo dos cosas: pan y juegos de circo.”

Décimo Junio JuvenalSátira X: 77–81

Marco Ventura: Cesare Pavese, 2010.

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi 
questa morte che ci accompagna 
dal mattino alla sera, insonne, 
sorda, come un vecchio rimorso 
o un vizio assurdo. I tuoi occhi 
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio. 
Cosí li vedi ogni mattina 
quando su te sola ti pieghi 
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi 
che sei la vita e sei il nulla.
Per tutti la morte ha uno sguardo. 
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio, 
come vedere nello specchio 
riemergere un viso morto, 
come ascoltare un labbro chiuso. 
Scenderemo nel gorgo muti.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Esta muerte que nos acompaña
Desde el alba hasta la noche, insomne,
sorda, como una vieja cuita
O un absurdo defecto. Tus ojos
Serán una palabra inútil,
Un grito mudo, un silencio.
Es así como los ves cada mañana
Cuando sola te inclinas
Sobre el espejo. Oh, amada esperanza,
Ese día sabremos también nosotros
Que eres la vida y eres la nada.
Para cada quien tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Será como abandonar un vicio,
Como ver en el espejo
Un rostro muerto surgiendo,
Como escuchar un labio cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.

Cesare PaveseVerrà la morte e avrà i tuoi occhi, Einaudi, Turín, 1961.

Traducciones de Hadrian Bagration

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