La dama del armiño

THUMBNAIL_IMAGE“Eran años barrocos. De entre los cuarenta millones de volúmenes que cobija la Bibliothèque Nationale de France se me había negado el acceso a la correspondencia entre Avidio Casio, Galeria Faustina y Herodes Ático; insistí y se me proveyó de un facsímil. En Avidio se adivinaba, mayor al deseo de poder, la urgencia en complacer a Faustina; en Ático, más que la lealtad al emperador (el trono amenazado era el de Marco Aurelio, contra el que Faustina, su esposa, conspiró, y el César fingió no estar al tanto), trasuntaba la fidelidad al amigo. Herodes Ático era parco en sus párrafos, pero a modo de advertencia contra el usurpador, relata la historia de una mujer que practica con las imágenes las artes de la magia. No es imposible que esa anécdota, una vez ejecutado Avidio, silenciosa Faustina, meditabundo Herodes y doliente Marco, haya sido olvidada. Los agrios destinos intuyen que equivalen a argumentos flacos para el paciente revisor de manuscritos.”

“París, escribió Hemingway, era una fiesta que nos sigue, y a la que, a excepción de algún que otro grande del mundo y de Francia, al igual que cuando ejercemos la escritura, decepcionamos.”

Hadrian Bagration: La dama del armiño. CSpace, Scotts Valley, California, 2014. 24 páginas.

Edición electrónica: La dama del armiño. ADS, Seattle. 19 páginas.

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