Xmas

Harry Roseland: Christmas Morning, 1915. Colección privada.

Harry Roseland: Christmas Morning, 1915. Colección privada.

Compartíamos una Navidad helada. La mujer, que ciertamente había bebido de más, se me acercó y preguntó por mis recuerdos. Recurrí a una frase de Martínez Estrada: Temo tocarlos, porque están casi rotos. La mujer interpretó la broma como una afirmación de ausencia de fe: me aleccionó acerca de la voluntad divina, del origen del cosmos, de la Trinidad y del carácter sacro de esa jornada. Pensé en proseguir la broma y declararme arriano, pero había algo de sequedad en esa voz que me rogaba suscribir los mitos; hacerlo se parecía más a la lástima que a la pereza. Finalmente, la hora de los obsequios llegó.

El hombre nos suplicó complicidad: abrió la puerta de la casa y dejó el inmenso regalo fuera. Cerró la puerta y gritó a su hijo que la sombra de Santa Claus huía de los alrededores del hogar. El niño tendría unos ocho años. Abrió la puerta, halló el regalo, y con dudosa felicidad destrozó la envoltura. Miró a su padre con sospecha. Era evidente que la comedia podría mantenerse por poco tiempo.

La mujer acercó su boca a mi oído. Con voz muy tenue, susurró: ¿Lo ve? No desea dejar de creer. Me sonrió e insistió, con idéntica voz: Aún quiere creer.

H.B.

Anuncios

2 comentarios en “Xmas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s